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Formación: Sínodo 2020 -2023

Por la Iglesia sinodal: comunión, participación y misión.

Tres actitudes para el Sínodo: Escuchar, rezar y discernir.

Este Sínodo en el que estamos insertos, como todos los celebrados desde su reinstauración, en 1965, tiene como objetivo hacer Iglesia en camino, en comunión, en colegialidad, en misión, en escucha, en plegaria, en discernimiento. Y hacerlo todo para el mejor servicio al Pueblo de Dios y a nuestra tarea evangelizadora. Y, en concreto, en esta ocasión, discernimos sobre una de las prioridades pastorales y sociales más acuciantes en esta sociedad de hoy, la familia.

Familia que, ahora y siempre y, a pesar de todos los pesares, sigue siendo, como dice nuestro Papa, “escuela incomparable de humanidad y contribución indispensable para una sociedad justa y solidaria”.

Pero… ¿Qué cabe esperar de este Sínodo? ¿Cuáles han de ser las actitudes auténticamente eclesiales con las que seguir este Sínodo?

La primera de ellas sería la de fomentar una actitud de escucha. No se trata de “discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente…”. Se trata de una triple escucha: a Dios, a su pueblo santo y a los padres sinodales y demás participantes en la asamblea. Y de una escucha en acogida, en fraternidad, en humildad, en sinceridad, en apertura.

En segundo lugar, el Sínodo ha de ser un cenáculo de oración y toda la Iglesia ha de sumarse a esta incesante plegaria. Para, como dice el Papa en Lumen Gentium, “detenernos en la contemplación y en la adoración de su rostro” para así revestirnos “de su manera de pensar, de vivir y de relacionarse”.

La tercera actitud sería discernir. Se trata de un discernimiento desde la escucha y desde la plegaria para el servicio a la misión de Iglesia. Una misión que no es otra que, desde la misericordia, la reconciliación, la fidelidad, la creatividad y el amor, “formar un pueblo santo que le pertenezca y que produzca los frutos del Reino de Dios”.

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