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Oración en Adviento

Oración en Adviento

Al comenzar el Adviento y durante este tiempo litúrgico, como tiempo de gracia a crecer en esperanza y acoger con fe al Señor que viene y se deja encontrar, pide la gracia de vivir esta esperanza y gozo. Intensifica tu oración en este tiempo. La liturgia de cada día ofrece abundantes  textos de la Palabra de Dios, escoge uno de ellos y haz una “lectio divina”, es decir una lectura meditativa y creyente. Sigue estos momentos:

+ Lee la Palabra de Dios, con atención, con la certeza de estar escuchando a esa Persona viva que te habla, es el mismo Jesus. El silencio es el preámbulo de la escucha.

+ Medita la Palabra de Dios. Es buscar el sabor de la Palabra, es cerrar los ojos ante el Señor y confrontarla con tu vida: qué me dice o sugiere, cómo me interpela, qué sentimientos me trasmite. 

+ Ora la Palabra de Dios. Decía San Agustín “cuando lees la Palabra, Dios te habla; cuando oras, tú hablas a Dios”. La oración es devolver a Dios la Palabra que El te ha dado. Es pedir, con confianza y perseverancia, la fuerza de Dios para desear lo que pides y practicarla con alegría y generosidad.

+ Contempla. Es olvidar los detalles para llegar a lo esencial. Es mirar con admiración, en silencio, ese misterio y dejar actuar en ti al Espíritu de Dios que es don y gratuidad amorosa.

Y pide que esa Palabra escrita se convierta en el libro de tu vida.

3. Actitudes a vivir. 

+ Vigilancia. La oración como apertura atenta y disponible al paso del Señor.

+ Caminar. Es convertirse a los caminos trazados por Dios en mi vida.

+ Corazón pobre. Es vacio de si mismo para buscar al Señor que viene a salvar.

+ Alegría. Consecuencia de esperar, acoger y reconocer al Señor que viene.

En tu oración personal y en la presencia del Señor examina tu vida y pide confiadamente este fruto de adviento.

Manuel Mª Hinojosa Petit

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