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Palabra de Consiliario

Consiliario

Hemos comenzado un nuevo curso; no uno más, sino uno nuevo, porque Jesús vuelve a salir a nuestro encuentro y nos dice: Alegraos, no tengáis miedo.

A mí me pide Jesús que te diga: Di a mis hermanos que les espero en Galilea, a ti te pide que me recuerdes: en Galilea os espera.

Tú y yo estamos llamados a revivir aquella primera llamada a seguirle, porque estamos llamados a comenzar continuamente, a volver a los comienzos; no para volver a un pasado melancólico, no para quedarnos allí, sino para comenzar algo nuevo.

¿Recordamos nuestro Bautismo; recordamos nuestro Cursillo? ¿Qué ha pasado en el camino? Después de tantos años ¿Qué ha pasado en ese tiempo?

Jesús nos invita a volver a aquella primera experiencia de su llamada; a recordar las primeras alegrías, las primeras muestras de amor que de Él recibimos; porque recordar es tomar nuevos impulsos; los caminos suelen ser largos y cansan. Necesitamos retomar y actualizar el primer amor, la experiencia del comienzo; necesitamos de esa fuerza que nos da nuestra relación íntima con el Señor, personal y de grupo.

Necesitamos vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida, de tal manera que lo reconozcamos como “el Señor”.

Volver a Galilea es comenzar cada día y seguir evangelizando como anuncio alegre; es seguir gritando, de palabra y obra: Jesús está vivo, te ama y te espera.

No estamos solos; nosotros sigamos faenando en el mar de la vida porque Él, desde la orilla unas veces, otras en la barca, nunca nos deja solos.

Manuel Sánchez

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