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A la contra: Una mira al mundo

Juana Pérez

Desde que se inició mi encuentro con Dios amor y mi fe comenzó a crecer, el Señor me fue capacitando para compartir mi vida cristiana y comunicar mi experiencia en mi entorno más cercano, familia, amigos y compañeros.

He desarrollado mi vida laboral en institutos de enseñanza secundaria, un trabajo realmente precioso y apasionante. La sociedad, en las últimas décadas, ha ido cambiando muy deprisa y los problemas sociales, económicos, ambientales…, son en el fondo, crisis morales relacionadas entre sí, que han dejado una profunda huella entre los más jóvenes.

En los centros públicos de enseñanza, como en todas partes, se puede dialogar perfectamente con los compañeros que no comparten nuestra fe; se pueden hacer propuestas que faciliten poder transmitir los valores que nos enseña Jesús: la paz, el perdón, la justicia, la compasión, la caridad…, dar sentido a los interrogantes que plantean los adolescentes sobre la creación, la evolución, la sexualidad, el sentido de la vida… Es cierto que nuestras propuestas compiten con otras que van a contracorriente de las nuestras, pero como dice S Pablo en 1 Ts 4,13 “No os aflijáis como los hombres sin esperanza”; por más difícil que pueda parecer la misión, debemos mirarla con confianza, Jesús está siempre a nuestro lado y nos apoya con su gracia.

Desde mi puesto de trabajo he realizado propuestas que han sido bien acogidas y que estaban inspiradas en valores cristianos, porque el Señor estaba en el centro de todas ellas, te comparto algunas a modo de ejemplo de las que he realizado: ir con los alumnos a recoger alimentos en supermercados para abastecer al banco de alimentos; promocionar y dar a conocer la labor de Cáritas; organizar campañas de sensibilización de profesorado y de los alumnos para que participen en la donación de sangre; montar un teatro para que los alumnos aprendieran a gestionar su libertad sexual con responsabilidad.

Jesús nos pide que hagamos nuestro trabajo con actitud de servicio, de encuentro, de amistad, proponiendo su Buena Nueva con naturalidad; Dios seducirá a aquellos corazones que están preparados para acoger el mensaje y podrán ser vencidas las ideologías que alejan al hombre de Dios y que se proponen desde la parte agnóstica o atea de la sociedad. No tengamos miedo, llevemos a nuestros ambientes los valores del Reino y se desplomarán los individualismos, egoísmos, rencores, autosuficiencias y todos los males que esclavizan, endurecen el corazón y nos incapacitan para el amor.

Juana Pérez

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Comentarios

  • Gabriel
    11/03/2022

    Inspirador. Muchísimas gracias

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