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A la contra: Una mira al mundo

Lourdes Bajo

Hace algunos años que me ofrecí como voluntaria de Cáritas diocesana de Córdoba e inicié mi colaboración en la Casa de Acogida a la hora de las cenas, en el ABE y en la UVI social. Estos dos últimos recursos de Cáritas, son para las personas que no tienen hogar y viven en la calle. Me siento agradecida de poder ayudar aportando mi pequeño granito de arena, a estas personas sin recursos, que por distintas circunstancias están en esta situación, dando mi tiempo, alegría y trabajo. Cuando tienes la suerte de servir a estos hermanos, sientes una paz tremenda. Os puedo asegurar que se me olvidan los problemas y preocupaciones que ese día tenga y me siento cuidada, protegida y mimada por Nuestro Señor y más cerca de Él que en cualquier otro momento de día.

Para estas personas sin recursos, es tan importante proporcionarles alimentos y ropa de abrigo, como un gesto amable, unas palabras de aliento y cariño que tanto necesitan. Una pequeña conversación que sientan que nos preocupa su situación y que no están solos.

Cuando vuelvo a casa después de haber realizado alguno de estos servicios de voluntariado, doy infinitas gracias a Dios por todo lo que me regala a diario, por tener la familia que tengo, un techo sobre mi cabeza y todas mis necesidades cubiertas. Muchas veces me cuestiono, cómo sería mi vida en las circunstancias que viven algunas de estas personas que atendemos y tratamos de ayudar ¿Cómo sería mi vida si fuera una de ellos?

Lourdes Bajo

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