Celebración de San Pablo, Patrón del MCC

En la clausura de un cursillo de cristiandad, Monseñor Hervás (el Obispo de los Cursillos) decía que había oído decir por labios autorizados que si San Pablo regresara, se haría cursillista de cristiandad. También el Obispo de los Cursillos, afirmaba humildemente, que si San Pablo regresara a caminar por los caminos de España para predicar el evangelio, los que lo seguirían con más entusiasmo serían los cursillistas de cristiandad.

Por este sentimiento que tenía el Obispo Hervás, quería que la autoridad competente concediera el patrocinio de San Pablo para nuestro movimiento.

Fue en Roma y con la autoridad pontificia de Pablo VI, el día 14 de diciembre de 1963, cuando nombraron y declararon al apóstol Pablo PATRON CELESTIAL DELANTE DE DIOS DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD.

Como nos decía el Apóstol Pablo hace unos días: “… no somos de Pablo ni de Apolo, somos de Cristo”. Pero es verdad que Pablo, su vida y testimonio, es un ejemplo para todos los cursillistas.

Y es que en nuestro movimiento y en nosotros mismos hemos vivido y presenciado muchas conversiones. Son muchas las personas a las que ha llamado el Señor a través de un Cursillo de Cristiandad; han sido muchos a los que ha envuelto esa luz del cielo que percibió el Apóstol de los gentiles; son muchas las personas que, de la misma manera que Pablo, han caído en el camino de su vida cuando Jesús el Nazareno les ha hablado y les ha dicho: levántate!, que quiero quitar tu ceguera, porque te he elegido para que vieras al justo y oyeras su voz, y para que seas testigo de los que has visto y has oído. ¡Cuántos nos hemos podido levantar, porque nos hemos encontrado a un Ananías, nos ha tocado los ojos y hemos recobrado la vista!

Y sin temor a equivocarnos, esto es lo se siente en un cursillo de cristiandad, sitio donde se propicia que nos envuelva la luz de Cristo, que nos quite nuestra ceguera y nos pongamos en marcha para ser testigos de lo que hemos visto y oído. Y esto nos apremia.

Año a año nuestro MCC celebra la conversión de san Pablo y esta celebración anual nos debe hacer caer en la cuenta de nuestra misión evangelizadora, nos debe remover por dentro y nos invita a mirar a aquel Apóstol que tan viajero, que sufrió la incomprensión, incomodidad y persecución, pero que fue perseverante en su misión de transmitir a Cristo a los demás. El ejemplo de Pablo nos enseña que Cristo es el centro: “Nada nos separará del Amor de Dios” y nuestro horizonte es la evangelización: “Id por todo el mundo y predicar el Evangelio”

Para ello tenemos que dejarnos cambiar nuestra mentalidad para poder decir: “es Cristo el que vive en mí”. Tenemos que ser como Pablo, celosos del amor y de la misericordia, abiertos a todo el mundo, superando las dificultades que nos alejan de este camino.

Que nuestra Madre María, nos conceda ese talante evangelizador para que, como San Pablo, recorramos los caminos que nos llevan al Señor

 ¡SAN PABLO PATRONO DE LOS CURSILLOS, RUEGA POR NOSOTROS!

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